Se ve que el clima lacónico de los libros de Peter Handke sigue teniendo sus incondicionales lectores y genera nuevos adeptos. Un imaginario en correlato con las películas de Wim Wenders de los ’70, y el linaje de figuras como Thomas Bernhard, el otro gran escritor austríaco. De ahí la relevancia de la decisión del sello Adriana Hidalgo al editar El peso del mundo. 1975-77, un diario conformado por una serie de “microfónicas” que hablan de una percepción del mundo en extremo particular.