Dicen que Dios inventó el whisky para impedir que los irlandeses gobernaran el mundo, pero ¿quién inventó Irlanda? ¿Los propios irlandeses, como podría deducirse de la traducción de las palabras Sinn Féin (nosotros mismos), que identificaron al movimiento independentista nacional? Más allá de las doctrinas de pureza racial, este libro se inclina a pensar que las identidades nunca son algo sencillo y asumido, sino, la mayoría de las veces, materia de negociación e intercambio. Pero, sobre todo, demuestra con mucha erudición, sabiduría y humor que en ese proceso de formación de la Nación-tomando cosas prestadas e incorporando las propias-tuvo un papel decisivo la literatura y la cultura de ese país, verdaderas “inventoras” de Irlanda. Un libro brillante y entretenido, que pasa una exhaustiva revista por la extraordinaria literatura de ese país, por su influencia en la creación del espíritu irlandés y también por su gran gravitación, desde Swift hasta Beckett, en la literatura universal y contemporánea.