“Las artes sueñan en lo que vendrá”, escribió William Yeats, anticipando la revolución política de Irlanda. Un proceso inverso a la experiencia estadounidense, reflejada por Walt Whitman y Ralph Emerson ex post factum. Fenómeno que explica la preponderancia de textos de alto valor creativo en cada etapa de la literatura irlandesa moderna. Hacer visible una estructura en conflicto, con sus antagonismos y contradicciones, no deja de ser un ambicioso desafío; quien se lo propone, debe sortear dos grandes riesgos: el caos y la tendenciosidad. El propósito-ampliamente logrado-de Declan Kiberd fue detectar los vínculos entre el arte y la expresión popular durante las décadas anteriores y posteriores a la independencia. “La invención de Irlanda” es el despliegue brillante, exhaustivo y crítico de una lógica que pone en tensión las circunstancias políticas que rodearon la creación de grandes obras escritas en inglés por autores irlandeses. Modelo de lo que Gilles Deleuze y Felix Guattari denominan literatura menor, remarca Kiberd: “una literatura escrita en un idioma mayor por un grupo minoritario sublevado contra sus opresores”. Las posturas poéticas desfilan con la riqueza que brinda el conocimiento profundo del estilo y la historia más allá de la frontera nacional. El autor analiza la filosofía inclusiva de Oscar Wilde y Bernard Shaw, movidos por el intento de transformar estereotipos. Método definido por Yeats en “A vision” y ampliamente expuesto en obras de Augusta Gregory, James Joyce, John Synge, Samuel Beckett y Elizabeth Bowen, entre otros, verdaderas muestras del poder redentor del estilo. En esta línea, es de exaltar la madura traducción de Gerardo Gambolini.