Inicio Contacto Newsletter
 
  Repercusiones  
Buscar


Dar la talla

Por Guillermo Piro

Medio: Inrockuptibles
Suplemento: Libros
Ciudad: Buenos Aires
Fecha de publicación: 08-03-2006

Toda literatura nacional debe tener su Viaje al fin de la noche, su Cien años de soledad y su Serpiente emplumada. Hoy la argentina tiene su Jules et Jim. Pero Jules et Jim fue escrita por un señor ya mayor, Henri-Pierre Roché, y Selección natural por Cecilia Szperling, alguien que todavía está más cerca de sus años mozos. Así como a Darwin se le ocurrió el concepto de selección natural leyendo a Malthus, el economista que en 1798 afirmó que gran parte de los problemas del mundo tenían que ver con el hecho de que la población humana de crecía más rápido que sus propios recursos, leyendo Selección natural se comprende que cuando los recursos con los que se cuenta son limitados, los individuos —no les queda otra— luchan por existir.
Si Una noche con Sabrina Love fue un intento fallido de road movie a la argentina, "Selección natural", en términos darwinianos, "da la talla". No todos los libros tienen las mismas posibilidades de sobrevivir y reproducirse. En la literatura también se dan pequeñas variaciones genéticas, de modo que hay ciertos autores que consiguen adaptarse mejor que otros. Los mejor adaptados son los que "dan la talla" y sobreviven, transfiriendo sus adaptaciones a las generaciones futuras con mejor suerte que la de aquellos que "no dan la talla". Es decir que "dar la talla" es, en los términos darwinianos que propone al título, una medida de la habilidad individual para sobrevivir y reproducirse. Y "Selección natural" da la talla.
Como en Jules et Jim hay en "Selección natural" un componente trágico —y peor también: cierta sordidez. Los sobrevivientes se llaman Cosme Segundo, Gabriel Eisemberg, Ernestina y Emma Valdés, Pablo Leonard, Fedra, Beppo y Anita Kauffman. Y lo que ocurre es difícil de traducir. Hay mucho revuelo y ruidos. Hay un delito, un robo. Y luego un camión (en realidad, primero hay un camión luego un robo). Hay además un gato muerto colgado en la entrada de la escuela de Bellas Artes con la palabra "arte" escrita abajo. Hay tendencia al desdoblamiento de personalidad, hay promiscuidad y también adicción a las drogas duras. La primera novela de Cecilia Szperling (los relatos de El futuro de los artistas son de 1997) fue finalista del Premio Clarín 2003, y no ganar ese premio fue, sin dudas, su "mejor premio" —se trata de una novela demasiado etérea, demasiado ligera (en el mejor de los sentidos) para hacerse acreedora de un galardón como ése. En cuanto al resto, una serie de listas intercaladas entre los capítulos suministran instrucciones disparatadas y no tanto: cambios corporales ante la excitación del sistema nervioso; trastornos de ansiedad; acción terapéutica y contraindicaciones del Rivotril; expresiones especiales del hombre según Charles Darwin; cómo perder a alguien que nos sigue de a pie. Y la más importante: cómo escapar de un auto colgado al borde de un precipicio. Todas cosas que un buen sobreviviente debe saber para seguir, sencillamente, existiendo.