Elvio Gandolfo - Revista Noticias


Un hombre alto de capa se inclina sobre el cuello virginal de una bella mujer joven, al parecer para besarla, en realidad para chuparle la sangre. La imagen arquetípica define la esencia del vampirismo, un mito que ya lleva siglos de existencia. El beso letal le dará la inmortalidad y la bestialidad en el mismo instante. Ricardo Ibarlucía y Valeria Castelló-Joubert han realizado una recopilación minuciosa y prolija de fuentes y han elegido a veces versiones distintas de cuentos ya conocidos. El famoso relato inaugural de Polidori (fruto de aquella reunión donde Mary Shelley derrotó a todos con su celebérrimo "Frankenstein"), tiene aquí un prólogo y una asignación de época a Byron. En "El horla" de Maupassant eligen una versión donde figura la palabra "vampiro", a diferencia de la conocida. Tanto en ese relato como en "Berenice" de Poe (también un poco distinta), sin embargo, el movimiento de inclusión suena forzado (¿es posible pensar en Berenice como mujer-vampiro, sólo porque tenía "una sonrisa peculiar"). Para los "fans" del vampirismo el libro será un tesoro de datos poco conocidos. (...) La verdadera literatura de terror aparece en "Upires" de Alexei Gogol, en Sheridan Le Fanu con "Carmilla" (que mezcla el tema con el lesbianismo), en Julian Hawthorne (oscuro hijo de Nathaniel) con "El misterio de Kent", o en clásicos como "El conde Magnus" de M.R. James. Un libro ideal para vampirólogos.